¿Crees que todos los ojos son iguales? Entonces, ¿por qué se fabrican diferentes tipos de lentes de contacto? ¿Por qué se venden distintos líquidos y lágrimas?

Vamos a ir analizando cada una de estas ideas para daros a conocer el mundo de la lentilla, por qué se la califica como un producto sanitario y por qué requiere de la prescripción por parte de un profesional de la salud.

¿Qué significa que una lentilla sea un producto sanitario?

El término “Producto Sanitario” hace referencia a una gran variedad de productos que desempeñan un papel esencial en los cuidados de salud y que sirven para mejorar los tratamientos y la calidad de vida de las personas o pacientes que los necesitan.

¿Por qué debe adaptarse por un profesional de la visión?

Cada paciente tiene unas condiciones oculares únicas: graduación, curvaturas, diámetros corneales,  composición de la lágrima, anatomías diferentes, sensibilidad a materiales o líquidos…

En una adaptación, se van a medir y evaluar todos estos parámetros, los cuales son decisivos para una buena elección de lente de contacto y su mantenimiento.

Es importante elegir bien los radios y diámetros de la lentilla, pues son los que van a determinar que ésta se mueva correctamente, y no apriete ni se caiga, permitiendo que la superficie ocular respire.

Una lente de contacto va a estar definida por tres elementos: reemplazo, material, y diseño: esférica/tórica/multifocal, junto con los parámetros de radio y diámetro.

¿Qué tipos de lentillas hay?

-Según el reemplazo: diario, semanal, quincenal, mensual, trimestral o anual. Puede parecer que es un factor dependiente del paciente y sus necesidades, pero hay casos en los que se recomienda un cambio más o menos frecuente debido a otros elementos.

-Según materiales tendríamos:

-Lentes blandas: Son las más usadas por económicas, son flexibles y cómodas, además permiten un buen paso del oxígeno. Debe elegirse correctamente el material, ya que hay varios tipos: de hidrogel convencional, hidrogel de silicona, hidrogel de silicona de muy ata hidratación. Puede haber sensibilidades a algunos de ellos  o incomodidad al uso prolongado si no se es estricto con cómo se limpian y desechan.

-Lentes rígidas gas permeables (RGP): son lentillas más pequeñas y duras, de mayor calidad óptica. Requieren métodos de limpieza más exhaustivos. Dan menos problemas de alergias.

-Lentes híbridas: combinan el centro rígido con los bordes de hidrogel. Dan una excelente visión y confort pero son más caras que las anteriores.

– Según diseño:

-Monofocales esféricas: Cubren miopía e hipermetropía. Es importante hacer una buena medida del  radio corneal  y los diámetros para hacer una buena adaptación de las mismas.

-Monofocales tóricas: Cubren emetropía, miopía e hipermetropía combinadas con astigmatismo. Es importante hacer una buena medida de los diámetros y los radios corneales, pues en el astigmatismo son diferentes según la zona de la córnea,  para hacer una buena adaptación de las mismas.

-Multifocales: Lentillas que cubren la graduación de lejos combinada con una ayuda para cerca. Además de los parámetros de radio y diámetro, habría que medir la adición y la dominancia ocular, pues hay diferentes tipos de diseños de lente de contacto multifocal y a cada paciente le puede venir bien uno o otro. Estas lentillas requieren de una adaptación larga, pues el cerebro debe “acostumbrarse” a un tipo de visión superpuesta a ambas distancias.

¿Cómo limpiamos y mantenemos las lentes de contacto?

La lentilla está en contacto con la superficie ocular, la cual está cubierta por la película lagrimal, que es esencial para mantener la salud ocular, la visión clara y la comodidad.

La película lagrimal está compuesta por tres capas: lipídica, acuosa y mucosa. Un desequilibrio en cualquiera de estas capas puede provocar que la lentilla se ensucie de más, generando visión borrosa o incomodidad ocular.

Deberemos elegir los líquidos en base al material y reemplazo de la lentilla, además de tener en cuenta de si se ensucia más de lo normal por culpa de nuestra calidad lagrimal.

Los tipos de líquidos que encontramos en el mercado son:

-Soluciones únicas: Limpia, desinfecta, enjuaga y conserva. Son compatibles con lentes de contacto blandas e indicadas para el uso diario. Las hay con más o menos poder de limpieza, específicas para lágrimas grasas o que generen muchos depósitos.

-Peróxido de hidrógeno: para desinfección profunda. Apta para lentes blandas y rígidas. Al tener un alto poder de limpieza requiere neutralización, no debe aplicarse directamente en el ojo, pues puede causar quemaduras, por lo que debe aclararse bien con solución salina.

-Limpiador enzimático: elimina las proteínas acumuladas en la lente de contacto. Se usa principalmente en lentes rígidas. Requiere enjuague posterior al uso.

-Solución específica para RGP: se usa para limpiar y conservar específicamente las lentes rígidas.

-Soluciones humectantes/lubricantes (“lagrimas”): se trata de líquidos que rehidratan, lubrican y compensan las capas de la lágrima que se encuentran alteradas. No limpian ni desinfectan la lentilla. Hay que asegurarse de que sean compatibles con su uso, si no las pueden manchar.

 

Si después de leer toda esta información, aun crees que las lentillas y los líquidos de mantenimiento se pueden adquirir en cualquier sitio sin una previa adaptación o recomendación de un especialista, es bajo tu responsabilidad.

Cuesta muy poco hacer las cosas bien.