Los defectos refractivos juegan un papel importante en el correcto desarrollo de la población infantil, por eso una asistencia sanitaria adecuada debe ser prioritaria a edades tempranas.

Para ello el Ministerio de Sanidad ha dispuesto una subvención de hasta 100€ con el fin de adquirir sistemas de ayuda visual para la población infantil y juvenil Española.

¿Quién puede acceder a la ayuda?

Cualquier persona física no mayor de 16 años, con un problema de refracción acreditado por un profesional sanitario susceptible de ser corregido por un sistema de ayuda visual,  con derecho a la asistencia sanitaria con cargo a fondos públicos por parte del sistema nacional de salud

¿Qué es un sistema de ayuda visual?

Un sistema de ayuda visual es un dispositivo que mejora la calidad de la visión. En el caso de la subvención de Plan VEO, se admiten tres sistemas de ayuda:

  • Lentes oftálmicas orgánicas con antirreflejante.
  • Montura básica con lentes oftálmicas orgánicas con antirreflejante.
  • Lentes de contacto de material hidrofílico o gas permeable y la solución liquida necesaria para su mantenimiento, en cuantía suficiente para un periodo de un año (365 días)

 

¿Cómo solicito la ayuda?

El beneficiario, junto con su tutor legal, deberá acudir a un centro óptico adherido al PlanVEO, gestionado por el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, los cuales podrás localizar a través de este enlace: https://planveo.cgcoo.es/buscador/

Una vez allí, se podrá tramitar el expediente.

¿Qué documentación es necesaria?

Es imprescindible que se solicite la ayuda de forma presencial, para ello deben presentarse los DNI del beneficiario y del tutor, junto con las tarjetas que acrediten el derecho a la asistencia sanitaria con cargo a fondos públicos por parte del Sistema Nacional de Salud.

Una prescripción oftálmica válida, es decir, con fecha dentro del año natural en el que se solicita la subvención, con la información sobre el profesional sanitario que la ha prescrito (nombre y número de colegiado) y sellada.

Además, en el establecimiento deberá cumplimentarse un formulario de datos y firmarse un Anexo de conformidad con la aceptación de la ayuda.

¿Dónde puedo conseguir una receta válida?

La población con cinco años o menos en el momento de solicitar la ayuda por primera vez:

  • A través del Sistema Nacional de Salud por parte de un profesional de oftalmología o de óptica-optometría.
  • A través del sistema sanitario privado por parte de un profesional de oftalmología o de óptica-optometría.

La Población con seis años o más en el momento de solicitar la ayuda por primera vez:

  • A través del Sistema Nacional de Salud por parte de un profesional de oftalmología o de óptica-optometría.
  • A través del sistema sanitario privado por parte de un profesional de oftalmología o de óptica-optometría.
  • A través de los establecimientos sanitarios de óptica por parte de un profesional óptico-optometrista colegiado ejerciente, siempre que se haya descartado un origen patológico que sea la causa de los problemas de refracción. En caso de que exista sospecha patológica, el profesional óptico-optometrista recomendará a la persona beneficiaria o a su tutor acudir a un profesional médico del Sistema Nacional de Salud o del sistema sanitario privado para poder recibir una evaluación del posible origen patológico del problema de refracción.

¿Cuántas veces se puede solicitar la subvención?

Cada persona física puede solicitar la subvención una vez cada 365 días o hasta que se acaben los fondos, 47.775.000 €.

¿El producto tiene que valer al menos 100€?

No, puedes adquirir un producto que cueste menos de 100€ y se te subvencionará la cantidad completa del importe. Por ejemplo: si compras un producto de 80€, la ayuda que te darán será de 80€ y no podrás beneficiarte de los 20€ restantes.

En el caso de que el producto tenga un valor igual o superior a 100€, sólo tendrás que abonar la diferencia. Por ejemplo: si te llevas un producto de 130€, podrás aprovechar la subvención de 100€ y en la tienda tendrás que abonar únicamente 30€.

¿Cuánto tardan en entregarme mi encargo?

Una vez enviada la solicitud, es necesaria que aparezca como aprobada en la plataforma para hacer la entrega del producto, al ser algo externo a nuestro establecimiento, no podemos asegurar una fecha de entrega concreta.

 

Si te ha quedado alguna duda, puedes acudir físicamente a nuestra óptica y te informaremos de todo de la manera más clara posible.

 

Muchas veces habréis escuchado a alguien de vuestro entorno hablar sobre la lateralidad, sobre todo en relación a los niños. Pero, ¿qué es la lateralidad y en qué les afecta?

El cuerpo humano es anatómicamente simétrico, pero funcionalmente asimétrico. Nuestro cerebro está formado por dos hemisferios, derecho e izquierdo, constituidos por cuatro lóbulos cerebrales, los cuales dominan las distintas funciones corporales. Sin embargo, el hemisferio derecho es el encargado de controlar la parte izquierda del cuerpo y el hemisferio izquierdo es el responsable de la parte derecha.

¿Qué es la lateralidad?

Se definiría la lateralidad como la preferencia que muestra el ser humano en utilizar un lado u otro de su cuerpo. Lo más llamativo de la lateralización es la dominancia manual, aunque es también muy importante la dominancia del pie, el ojo y el oído.

Generalmente la lateralidad se define en etapas tempranas de la vida. En los primeros meses, se inicia la tendencia hacia el uso de un lado del cuerpo, y posteriormente, entre los 2 y 5 años, es cuando se define el control motor preferencial de un lado, pudiendo llegar este proceso a extenderse hasta los 7 años de edad.

En la mayoría de las personas, se da una prevalencia de uno de los hemisferios y por lo tanto del lado contrario del cuerpo. Eso es lo que se llama comúnmente lateralidad homogénea, y nos permitiría un desarrollo neurofisiológico, mental y emocional de acuerdo a nuestro cociente intelectual y emocional real.

Un ejemplo de lateralidad homogénea es que seamos diestros de mano, pie, ojo y oído.

Sin embargo, en algunos casos, la lateralidad no se define correctamente. Se generan conexiones cerebrales inadecuadas y los impulsos nerviosos no son enviados ni recibidos en el lado que deben, provocando como resultado que  la persona utilice la parte derecha para realizar algunas funciones y la izquierda para realizar otras. A esto se le llama lateralidad cruzada.

Un ejemplo de lateralidad cruzada es que seamos diestros de mano y pie, pero no de ojo u oído.

Es importante que los padres observen cómo los pequeños realizan ciertas tareas y qué partes del cuerpo destinan a ellas, ya que puede darles una idea de las dominancias preferenciales y detectar si está desarrollándose lateralidad cruzada.

¿Qué supone tener lateralidad cruzada y qué podemos hacer para ayudar al niño?

La existencia de lateralidad cruzada, supone que el cerebro tenga que realizar un esfuerzo energético extra para compensar.

En el ámbito escolar, los niños van a encontrarse manejando imágenes y símbolos (letras y números), donde las coordenadas espaciales y temporales que utilizan son relevantes para su comprensión, por ejemplo, la posición de una letra dentro de una palabra o la de un número en una cifra larga… Si el niño no tiene esa capacidad integrada de manera natural mediante una correcta lateralidad, puede resultar en un bajo rendimiento escolar y afectar a funciones superiores como la lectura, la reversibilidad, la capacidad lógica, la comprensión, la concentración, la percepción espacio-temporal o el aprendizaje de las matemáticas, además de provocar problemas de integración escolar, conflictos familiares y desmotivación.

Si se detecta en edad adulta, la lateralidad cruzada puede mostrar los siguientes síntomas: agotamiento físico, mental y emocional, insomnio y lentitud, desequilibrio y torpeza, problemas de concentración y lenguaje, e incluso conflictos relacionales en el ámbito laboral y familiar.

Desde el área de la optometría, podemos ayudar a detectarla mediante un examen visual sencillo, y en el caso de necesitarse, realizar terapia visual para poner en orden las conexiones del cerebro y el resto del cuerpo, de modo que el paciente pueda procesar mucho mejor la información que le llega y reducir dichas dificultades citadas anteriormente.